Con ansiedad

Bien, he vuelto a engordar. Deben haber sido las torrijas, o las gominolas del domingo…

En fin, que ayer me enfadé mucho conmigo misma y me puse a sudar haciendo ejercicios con la wii. No sé si sudé por ésta primavera tan calurosa o por que me entregué afondo, pero acabé asfixiada.

Pero sigo sintiéndome mal sobre las comidas.

Y el hermano del Sr Díaz está ahora en paro otra vez y nos pide dinero. Temo que quiera terminar metiéndose en casa, y que los pocos ahorros que tengo desaparezcan (no nos engañemos, yo al hermano del Sr. Díaz puedo quererle mucho, pero creo sé que se está pasando de echarle cara a la vida y no le ha sentado muy bien que le robara a su hermano y quiere recuperarlo).

En fin, que me he pasado yo siete años trabajando y ahorrando, para que ahora venga a chupar teta también el hermanísimo. Y digo yo, pobrecito, si, pero tiene otros seis hermanos, que confiese ya que es un inútil y le ayuden entre todos, que así sólo somos el Sr Díaz y servidora  quien pagamos el pato, y los demás le ven feliz y orgulloso.

Para esto estaba mil veces mejor viviendo con mi madre.

Y no tenía esta absurda ansiedad otra vez.

Y me habría gastado mis puñeteros ahorros en unas puñeteras vacaciones de luna de miel en USA en vez de en el puto Benidorm.

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Desastroso fin de semana.

Tengo miedo de pesarme.

Éste fin de semana comí mucho. A penas hice ejercicio, si por ejercicio se puede tomar el sábado paseando por un centro comercial, entonces quizá sí… pero las tardes de cafés en el bar no son muy saludables (excepto quiza socialmente).

Y las pocas ganas de moverme que tengo hoy son colosales.

Día dos.

He descubierto en casa un bote de mini cintas de pica fresa… y como es viernes y el Sr  Díaz viene a comer he preparado natillas. Sé que no está bien pero no he podido evitarlo.

Para compensar esta tarde el paseo será más largo.

Y ya hice mi sesión de fitness, sudé un poco,  pero no demasiado. El peso no ha variado desde ayer, aunque lo que es un milagro es que no haya aumentado.

ACTUALIZACIÓN:

El Sr. Díaz me ha acompañado en mi paseo, para asegurarse de que camino a buen rítmo.

– Vamos a andar, no a pasear – ha dicho.

Y hemos andado mucho, y con el sol que hacía he sudado bastante.


Día Uno.

Botero, Palma Airport

Propuesta de cambio.

1/2 paquete de galletas de chocolate, 1 mini croisant de chocolate, 1 sandwith de nutella.

Sentadillas, abdominales, marcha, puñetazos al aire sugeridos por mi nuevo amigo:

My fitness Coach 2 Para Wii

Ahora me voy a dar un paseo, con la conciencia culpable por el extra de chocolate.

Comienzo.

Tengo 28 años y 90 kg. Tengo 1.73 de altura y 90.800 de peso.

Estoy tocando fondo.

Por eso he decido crear un blog, para ver realmente lo que hago cada día por cambiar ésto, y no engañarme a mí misma.

En el último año y medio he engordado 20 kilos, 10 de los cuales han sido en los dos últimos meses. No estoy embarazada aunque las camisas se ajusten a mi tripa, y la gente se empeñe en creerlo.

Todo comenzó cuando me despidieron de mi trabajo. El Sr. Díaz (con quien llevo viviendo dos meses) cree que es ansiedad por estar todo el tiempo en casa, y yo creo que es una suma de no poder parar de comer, y no querer hacer ejercicio. Vamos a intentar cambiar ésto.