Un mes

Veamos… un mes sin publicar en el blog.

Y qué puedo decir: Un mes sin fitness. No quiero ni pesarme, pero sé que estoy mas gorda porque la ropa no me va bien. Fue necesario ir a una tienda de emergencia porque todos los jeans que tengo me apretaban el vientre y me dolía bastante. Ya no hay vuelta atrás, aumenté una talla.

Lo bueno de los nuevos pantalones es que no me aprietan. Lo malo es que me están un poco grandes y me hacen bolsas, así que parezco más gorda aún, pero es mi estigma… para que unos pantalones me estén bien de muslos y de el largo de la pierna, me tienen que estar anchos de cintura. Y no quiero pasarme la vida en chándal.

Seguro que mucha gente se planteará que porqué no cambio entonces. No puedo con el deporte. Me produce una flojera terrible. Y luego están esos estúpidos ataques de ansiedad que me obligan (si, a punta de pistola, jejeje) a comer dúlces, o salados o lo que sea. Y el principal motivo, el sedentarismo me está haciendo cada vez mas vaga y mas gorda…

Lo tengo que intentar. No ¡¡lo tengo que conseguir!!

El señor Díaz dice que hoy iremos a andar al anochecer, que a ver si empezando a moverme mas cojo ritmo y me es mas fácil.

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