Sueño de una madre adormilada

Y me  eché una siesta como las de antes, de sofa peli y manta mosca.

Y digo mosca, si señores, no es un error. Era agosto, las cuatro de la tarde, no había manta. No hacía calor, pero allí estaba ella, arropandome, envolviendome, acunandome con su silveante ronroneo y su cadencioso vuelo…

¡Maldita mosca! ¿No tienes casa qué recorrer? ¿tienes que estar encima de mi?

AGOSTO 2015

El año pasado soñaba con dormir, a todas horas. Srta Díaz ya tenía un año, pero no dormía demasiado. Éste verano, ya en su habitación, la cosa ha cambiado. Duerme unas siestas maravillosas la mayoría de las veces. Si quisiera, yo podría desconectar de mi monótona existencia e imaginarme en un lugar lejano, pero ¿sabéis? Siempre encuentro una tediosa ocupación que me impide ésa maravillosa evasión.

One thought on “Sueño de una madre adormilada

  1. Siempre ansiando algo, y cuando lo podemos conseguir se nos ocurre otra cosa que hacer…de verdad que no tenemos remedio!! Por cierto, tengo una mosca dándome la plasta y me tiene…frita!! besos!

Un comentario tuyo me haría muy feliz.

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