De herraduras y puertas que se cierran.

Paseábamos por el campo y la vi ¡Qué suerte!

Pero, ¿Encontrarse la huella de una herradura da buena suerte?

Os puedo decir que, herraduras a parte, por dentro éstos días estoy llena de tristeza. Esperaba tener algún día dinero suficiente para comprar la casa de mi abuelo y vivir allí para el resto de mi vida… y la han vendido. Ya no podré volver a entrar por ésa puerta, ni soñar despierta con ver a mis hijos jugar en ése patio. En fin. Son cosas que pasan.

¡Adiós!

P.D. Al menos pude hacerle a la casa una sesión de fotos de despedida.

Fue como un viaje en el tiempo.

Tener tiempo para mí.

A veces digo que me gustaría tener tiempo para mí y otras mamás me miran como a un bicho raro.

Creo que no me entienden.

Ella cada día es más inquieta, tiene más energías y por supuesto, su propia personalidad. Corre, grita, me llama ¡Cómo cualquier otra niña! Y los días en los que le duele la boca gruñe, está irritable y es un poco intenso estar a su lado. Me encanta estar con ella, es la alegría de mi vida y por supuesto, creo que si está en éste mundo es para que yo la cuide. ¡Pero tiene un carácter tan fuerte! Con casi dos años algunos días consigue sacarme de quicio.

Y me gustaría que papá se encargara una horita de ella, para poder ducharme sin nadie intentando meterse en el baño conmigo, ponerme una mascarilla sin que me la quieran quitar, para hacer mis fotos creativas, revelar algún archivo raw o simplemente tumbarme en el sofá. Más que nada, necesito desconectar para no llegar a ése punto desquiciado en el que todo el mundo termina llorando.

Y digo que me gustaría encontrar un ratito para mí y me miran raro. Me dicen que ellas no. Me preguntan que qué haría con dos. Me hacen sentir mala madre.

Hasta que hizo el año, no me separé de mi bebe. Estamos siempre juntas, menos en las tres horas que va a la guardería cada día (que no me cunden, pero ella socializa y yo aprovecho para adelantar tareas) y el ratito semanal que le dedico a mi curso de fotografía (aunque está un poco estancado y cada día me hace menos ilusión ir porque no aprendo nada). Cuando estamos juntas, me acompaña por la casa mientras la intento arreglar un poco, salimos al parque, jugamos juntas, leemos libros…

¿Está tan mal que sueñe con un ratito para mí? Y digo soñar, porque yo ya sabía que tener una niña sería así, no está tan mal, la adoro. El tiempo que pasamos juntas es oro.

Pero quejarse es señal de estar vivo.

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PD. Hace un año escribí éste post, pero no llegué a publicarlo. Ahora ya no necesito tan desesperadamente ésa horita para mi. Todo pasa, todo cambia. Ahora tengo la seguridad de que dentro de nada, ésta niña será tan independiente que no querrá saber nada de mi y echaré de menos todas ésas locuras y agobios de mamá primeriza.

PPD. Todavía quiere SIEMPRE que nos bañemos juntas.

Algo sobre mi

Mi vida de color azul me invitó hace mucho tiempo a responder un tag y creo que es lo mejor que puedo hacer para animarme hoy. Estoy triste, agotada. Hace días que la Sra de Rojo tendría que haberme venido a visitar pero no viene, y por curiosidad me hice un test que salió negativo, por lo que mi angustia es mayor aún. ¿Cuánto tiempo más tienen que durar éstos ciclos infernales? Estoy hiper-hormonada y sin energías, llorona, con la piel lustrosa pero ojeras de oso panda.

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1.¿Por qué pusiste ese nombre al blog?

El blog se llama Sra Díaz, buscando mi lugar. Lo puse porque no quería que alguien me reconociera al leerme y porque estaba muy perdida. Soy simple.

2. Un sueño  por realizar.

Tengo muchos. Y ya que todos son imposibles, el más razonable quizá sería tener mi propia casa pagada, con una familia maravillosa que la llenase.

3.¿Qué es lo que más te gusta hacer con tu peque?

Me gusta especialmente cuando nos sentamos en la mesa del salón y sacamos los cuadernos y los rotuladores. Dibujar el lo mejor.

4.¿Que cambiarías de tu maternidad?

Cambiaría ésos momentos en los que me bloqueo por largos paseos a la luz del sol por jardines infinitos. No hay nada como pasear para desbloquearse.

5.¿Hay algo de lo que no te atrevas a hablar por aquí? ¿El qué, y porqué?

Hablo de todo lo que me pasa por la cabeza, pero últimamente intento no contar cosas demasiado personales o que tengan que ver con la siguiente rama de la familia… porque una cosa es que yo me desahogue y se me pase y otra muy diferente que pase el tiempo y se pueda leer y malinterpretar por algún afectado.

6.¿La maternidad tiene un lado oscuro? ¿Nos lo cuentas?

Yo creo que una vez que pasan las noches sin dormir y las enfermedades llega de verdad el lado oscuro… que es la independencia de los peques y la certeza de que no vas a poder estar ahí para protegerlos, es decir, el miedo a que les pase/se hagan algún daño.

 

El año pasado…

… por éstas fechas, fui presidenta de mesa electoral, y cinco horas después, me puse la barba para llenar de ilusión a los peques de la escuela.

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Pese a la falta de sueño y el cansancio me sentí feliz, eufórica. Éste año me he vuelto a ofrecer (a lo de ayudar a los Reyes Magos) pero no ha podido ser y reconozco que estoy frustrada. Pese a ser tímida y poco sociable, no puedo parar quieta y éstas cosas me encantan. Necesito implicarme para estar completa.

Estoy enfadada.

-¡Hola Macarrilla!

Así nos saluda el padre de una amiga de la guardería. Yo me quedé rayada. He de confesar que no me sentó nada bien y como necesito desahogarme os voy a contar toda la historia:

Hace unos días SrtaDíaz sale de clase muy enfadada.
-Señorita me ha regañado -dice, muy contrariada, con el ceño fruncido y medio llorosa.
– ¡¿Pero qué ha pasado cariño?!
Le cuesta contármelo. De camino a casa comienza a relajarse y me lo va explicando por partes.
-Señorita me ha puesto a pensar.
-¿Y éso? ¿Qué ha pasado?
– He pegado a Nadia.
– ¡¿Cómo?! -Pregunto incrédula. SrtaDíaz no ha pegado antes a ningún otro niño. Ya os conté una vez que más bien suele recibir.
-¡Señorita me ha regañado! Lloraba Nadia.
– Te ha puesto a pensar…
– Sí.
– ¿Tu llorabas? ¿Quién a pegado a Nadia? ¿Te ha pegado ella a tí?
-Nadia quita juguete, Nadia empuja a SrtaDíaz. SrtaDíaz pega Nadia en la cara… -Lo cuenta triste, ofendida, escenificando. – ¡Juguete mío! ¡nooo!

SrtaDíaz es una niña muy tranquila.

Ella no va buscando pelea, siempre grita antes éso no se hace. El otro día parece ser que tuvo sus menos con una amiga. No quise darle más importancia pero me anoté la escena para recordar el momento en el que ante un suceso atípico, ella va haciendo memoria y consigue contarme lo que pasó. Al contarlo, ella lo vive, parece volver a enfadarse y se siente triste y pensé que es un gran paso que ya sea capaz de comunicarse así.

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En cualquier caso, le conté que son amigas y que no hay que pegar, que es mejor decir lo que pasa. Si tienes un juguete y otra niña lo quiere también dile que ahora lo tienes tu, por ejemplo.  Nos dijo la tutora una vez que es normal que aún no sepan expresarse y recurran a empujones y se sientan un poco frustrados ante una situación en la que algo que es suyo también lo quiere otro niño, pero que es una fase.

Pero pasan los días y que el padre me venga etiquetando a la niña, me ha sentado como una patada en mi orgullo maternal.

Muy señor mío,

¿No será más macarrilla tu hija que va quitando los juguetes a los otros niños? No, claro. Lo es la mía porque es más fuerte y al defenderse, le hizo llorar. Es SrtaDíaz quien no quiere quedarse en clase ahora porque Nadia le va a quitar los juguetes. Y soy yo quien tiene que aguantar el tipo al escuchar tu risita hipócrita.

De cuando te mueres de ganas por ver a tus cuñados

No, hoy no tengo mucho que contar.

Ni siquiera la receta de éste fabuloso bizcocho.2016-09-17-12Hay días que te despiertas y sabes que todo irá mal.

Hay otros días en los que simplemente no tienes ganas de hacer nada que no sea ponerte un pijama gordito y acurrucarte bajo las sábanas mientras lanzas sarcasmos por las redes sociales y sacas tu peor humor negro.

Hoy es uno de ésos días y tengo mucho que hacer, pero no puedo dejar de no hacerlo… paradojas de la vida.

Dentro de unas horas seré tia abuela… y bueno, éso.

Toca reunión familiar.

Bien.

La barriga y el babyboom.

No lo puedo creer. A veces me muero de ganas por tener un segundo bebé.

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SÍ.

A pesar de las molestias del embarazo, a pesar del dolor terrible del parto, de las noches en vela, las cacas apestosas y las rabietas.

Éste verano la vida y tanto amigas como conocidas, me han bombardeado con un montón de sorpresas de  mamás que volverían a serlo, nuevas mamás e incluso futuras trimadres. Tanta tripita feliz me ha bajado las defensas: los bombos se contagian de unas a otras, la cosa se extiende… hormonas, florecillas, mariposas.

No lo puedo creer. Estoy loca: Yo también quiero.

Quiero y a la vez no quiero, no sé si me entendéis… estoy muy feliz con la familia tal y como es ahora y me dan mucho miedo los cambios, pero tengo claro que ser hija única no mola nada, ni para lo bueno ni para lo malo.

Luego están los pocos recursos económicos, los miedos, el ¿seré capaz? y las dudas vuelven de nuevo. Un día quiero, otro día me asusta la idea. Si siempre he sido una indecisa con patas, ahora ni os cuento. Quizá debería hacer un listado de pros y contras. No sé…

¿Abrimos la temporada de caza?

#ElTemaDeLaSemana: A veces me arrepiento de…

No me gusta arrepentirme, es una sensación muy fea. Va de la mano de muchas noches en vela y de mucha inseguridad. Cuando no hay más remedio, si ya está hecho, lo mejor es hablarlo y confesar siempre lo que te pasa por la cabeza antes de que sea peor y te quedes solo dándole vueltas.

Mamá.

Me arrepiento de haberme ido de casa sin haberte puesto sobre aviso comprobando que te dabas cuenta de que me marchaba. Me arrepiento de no poder decirte que te quiero y abrazarte con ternura, en un abrazo largo y apretado. No sé en qué momento dejó de gustarme darte besos, ni cuando desconecté para no estar aquí. Me arrepiento de no ser las mejores amigas, de no tenernos la confianza de antes y de que cada cosa que hago te parezca que está mal. Me arrepiento de no entenderte y no practicar contigo la paciencia.

Ésto es la guerra: Voy pasar contigo más tiempo y voy a aprender a ser la mejor parte de ambas. No vas a poder librarte de mi. Quiero que sepas que a pesar de todo, eres muy importante para mí.

 

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