Algo sobre mi

Mi vida de color azul me invitó hace mucho tiempo a responder un tag y creo que es lo mejor que puedo hacer para animarme hoy. Estoy triste, agotada. Hace días que la Sra de Rojo tendría que haberme venido a visitar pero no viene, y por curiosidad me hice un test que salió negativo, por lo que mi angustia es mayor aún. ¿Cuánto tiempo más tienen que durar éstos ciclos infernales? Estoy hiper-hormonada y sin energías, llorona, con la piel lustrosa pero ojeras de oso panda.

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1.¿Por qué pusiste ese nombre al blog?

El blog se llama Sra Díaz, buscando mi lugar. Lo puse porque no quería que alguien me reconociera al leerme y porque estaba muy perdida. Soy simple.

2. Un sueño  por realizar.

Tengo muchos. Y ya que todos son imposibles, el más razonable quizá sería tener mi propia casa pagada, con una familia maravillosa que la llenase.

3.¿Qué es lo que más te gusta hacer con tu peque?

Me gusta especialmente cuando nos sentamos en la mesa del salón y sacamos los cuadernos y los rotuladores. Dibujar el lo mejor.

4.¿Que cambiarías de tu maternidad?

Cambiaría ésos momentos en los que me bloqueo por largos paseos a la luz del sol por jardines infinitos. No hay nada como pasear para desbloquearse.

5.¿Hay algo de lo que no te atrevas a hablar por aquí? ¿El qué, y porqué?

Hablo de todo lo que me pasa por la cabeza, pero últimamente intento no contar cosas demasiado personales o que tengan que ver con la siguiente rama de la familia… porque una cosa es que yo me desahogue y se me pase y otra muy diferente que pase el tiempo y se pueda leer y malinterpretar por algún afectado.

6.¿La maternidad tiene un lado oscuro? ¿Nos lo cuentas?

Yo creo que una vez que pasan las noches sin dormir y las enfermedades llega de verdad el lado oscuro… que es la independencia de los peques y la certeza de que no vas a poder estar ahí para protegerlos, es decir, el miedo a que les pase/se hagan algún daño.

 

El año pasado…

… por éstas fechas, fui presidenta de mesa electoral, y cinco horas después, me puse la barba para llenar de ilusión a los peques de la escuela.

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Pese a la falta de sueño y el cansancio me sentí feliz, eufórica. Éste año me he vuelto a ofrecer (a lo de ayudar a los Reyes Magos) pero no ha podido ser y reconozco que estoy frustrada. Pese a ser tímida y poco sociable, no puedo parar quieta y éstas cosas me encantan. Necesito implicarme para estar completa.

Estoy enfadada.

-¡Hola Macarrilla!

Así nos saluda el padre de una amiga de la guardería. Yo me quedé rayada. He de confesar que no me sentó nada bien y como necesito desahogarme os voy a contar toda la historia:

Hace unos días SrtaDíaz sale de clase muy enfadada.
-Señorita me ha regañado -dice, muy contrariada, con el ceño fruncido y medio llorosa.
– ¡¿Pero qué ha pasado cariño?!
Le cuesta contármelo. De camino a casa comienza a relajarse y me lo va explicando por partes.
-Señorita me ha puesto a pensar.
-¿Y éso? ¿Qué ha pasado?
– He pegado a Nadia.
– ¡¿Cómo?! -Pregunto incrédula. SrtaDíaz no ha pegado antes a ningún otro niño. Ya os conté una vez que más bien suele recibir.
-¡Señorita me ha regañado! Lloraba Nadia.
– Te ha puesto a pensar…
– Sí.
– ¿Tu llorabas? ¿Quién a pegado a Nadia? ¿Te ha pegado ella a tí?
-Nadia quita juguete, Nadia empuja a SrtaDíaz. SrtaDíaz pega Nadia en la cara… -Lo cuenta triste, ofendida, escenificando. – ¡Juguete mío! ¡nooo!

SrtaDíaz es una niña muy tranquila.

Ella no va buscando pelea, siempre grita antes éso no se hace. El otro día parece ser que tuvo sus menos con una amiga. No quise darle más importancia pero me anoté la escena para recordar el momento en el que ante un suceso atípico, ella va haciendo memoria y consigue contarme lo que pasó. Al contarlo, ella lo vive, parece volver a enfadarse y se siente triste y pensé que es un gran paso que ya sea capaz de comunicarse así.

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En cualquier caso, le conté que son amigas y que no hay que pegar, que es mejor decir lo que pasa. Si tienes un juguete y otra niña lo quiere también dile que ahora lo tienes tu, por ejemplo.  Nos dijo la tutora una vez que es normal que aún no sepan expresarse y recurran a empujones y se sientan un poco frustrados ante una situación en la que algo que es suyo también lo quiere otro niño, pero que es una fase.

Pero pasan los días y que el padre me venga etiquetando a la niña, me ha sentado como una patada en mi orgullo maternal.

Muy señor mío,

¿No será más macarrilla tu hija que va quitando los juguetes a los otros niños? No, claro. Lo es la mía porque es más fuerte y al defenderse, le hizo llorar. Es SrtaDíaz quien no quiere quedarse en clase ahora porque Nadia le va a quitar los juguetes. Y soy yo quien tiene que aguantar el tipo al escuchar tu risita hipócrita.

De cuando te mueres de ganas por ver a tus cuñados

No, hoy no tengo mucho que contar.

Ni siquiera la receta de éste fabuloso bizcocho.2016-09-17-12Hay días que te despiertas y sabes que todo irá mal.

Hay otros días en los que simplemente no tienes ganas de hacer nada que no sea ponerte un pijama gordito y acurrucarte bajo las sábanas mientras lanzas sarcasmos por las redes sociales y sacas tu peor humor negro.

Hoy es uno de ésos días y tengo mucho que hacer, pero no puedo dejar de no hacerlo… paradojas de la vida.

Dentro de unas horas seré tia abuela… y bueno, éso.

Toca reunión familiar.

Bien.

La barriga y el babyboom.

No lo puedo creer. A veces me muero de ganas por tener un segundo bebé.

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SÍ.

A pesar de las molestias del embarazo, a pesar del dolor terrible del parto, de las noches en vela, las cacas apestosas y las rabietas.

Éste verano la vida y tanto amigas como conocidas, me han bombardeado con un montón de sorpresas de  mamás que volverían a serlo, nuevas mamás e incluso futuras trimadres. Tanta tripita feliz me ha bajado las defensas: los bombos se contagian de unas a otras, la cosa se extiende… hormonas, florecillas, mariposas.

No lo puedo creer. Estoy loca: Yo también quiero.

Quiero y a la vez no quiero, no sé si me entendéis… estoy muy feliz con la familia tal y como es ahora y me dan mucho miedo los cambios, pero tengo claro que ser hija única no mola nada, ni para lo bueno ni para lo malo.

Luego están los pocos recursos económicos, los miedos, el ¿seré capaz? y las dudas vuelven de nuevo. Un día quiero, otro día me asusta la idea. Si siempre he sido una indecisa con patas, ahora ni os cuento. Quizá debería hacer un listado de pros y contras. No sé…

¿Abrimos la temporada de caza?

#ElTemaDeLaSemana: A veces me arrepiento de…

No me gusta arrepentirme, es una sensación muy fea. Va de la mano de muchas noches en vela y de mucha inseguridad. Cuando no hay más remedio, si ya está hecho, lo mejor es hablarlo y confesar siempre lo que te pasa por la cabeza antes de que sea peor y te quedes solo dándole vueltas.

Mamá.

Me arrepiento de haberme ido de casa sin haberte puesto sobre aviso comprobando que te dabas cuenta de que me marchaba. Me arrepiento de no poder decirte que te quiero y abrazarte con ternura, en un abrazo largo y apretado. No sé en qué momento dejó de gustarme darte besos, ni cuando desconecté para no estar aquí. Me arrepiento de no ser las mejores amigas, de no tenernos la confianza de antes y de que cada cosa que hago te parezca que está mal. Me arrepiento de no entenderte y no practicar contigo la paciencia.

Ésto es la guerra: Voy pasar contigo más tiempo y voy a aprender a ser la mejor parte de ambas. No vas a poder librarte de mi. Quiero que sepas que a pesar de todo, eres muy importante para mí.

 

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La pequeña escaladora

Últimamente estoy cambiando y me siento rara tanto física como interiormente. Quiero decir que… bueno, no adelgazo más, pero me noto menos ágil y con más dolores de articulaciones, especialmente de las rodillas y la espalda.

Por otro lado, me he dado cuenta de lo poco que le importo a la gente en general, y de que realmente he madurado lo suficiente (bueno, releyendo ésta pataleta no sé qué pensar) como para analizar el dolor que me produce y eliminarlo antes de que me haga sufrir más. No voy a obsesionarme con pertenecer a algo y simplemente no voy a buscar ser parte de nada, porque es peor para mí. Voy a dejar que las cosas sigan su camino y desde luego no cierro puertas a nada ni a nadie. Ante todo soy feliz dando de mi a quien lo quiere recibir, y por éso mismo, no creo que deba mendigar nada.

Voy a vivir mi vida AHORA y disfrutar del momento de crear, ver y respirar. De ser yo y sentir las cosas que me hacen feliz, porque por muy sola que me sienta, hay alguien que me va a necesitar al 100% unos añitos más…

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Ésta niña me tiene con el alma en vilo. Aprendió a escalar. Ensayó a subirse en la trona, y como notó que a mi me parecía divertido (¡Qué error!), ahora sube a la cama por el lado de la barrera, y no por el hueco al uso.

No puedo creer que con lo miedosa que es para otras cosas, las alturas le gusten con tanta pasión. Puede pasar un buen rato subiendo y bajando de la cama y cuando estoy con ella le vigilo (segundo error), procuro llenar el suelo de colchonetas… pero  ¿Y cuándo no estoy?. Creo que le he dado a entender que le dejo hacer malabarismos y ahora no veo la manera de contradecirme y decirle que éso no se hace, sobre todo cuando siempre he pensado que es mejor que sepa escalar a que se tire de cabeza sin pensar. Al menos es consciente de que ahí está la barrera, y bajar, baja por donde se debe…

Con los pies en la tierra.

Vivo en el antiguo barrio de mi abuela.

A veces cuando por la mañana subo la calle, tengo la impresión de que ella va a salir de la tienda de la esquina, de comprar el pan.

Y tengo en el cuerpo ése anhelo de verla, la sensación de que la voy a abrazar, que me va a sonreír y que juntas caminaremos agarradas del brazo hasta su casa.

Casi puedo oír su voz.

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Últimamente divago mucho. tengo la impresión de que estoy más tiempo pensando en otros lugares y en otras gentes que con la vida del aquí y ahora.  Me siento más feliz con un recuerdo que con todo lo demás. Si SrtaDíaz no mantuviese mis pies en la tierra…