SrtaDíaz: Niña de 3 años.

Hace ya casi un mes celebramos que SrtaDíaz era toda una niña mayor, de 3 años. Como viene siendo costumbre tuvo tres fiestas: una con la familia paterna en la piscina, otra con la familia materna en casa y otra con los amigos de la escuela. No solemos mezclar porque somos muchos y muy diferentes. Algún día… Sigue leyendo

Tener tiempo para mí.

A veces digo que me gustaría tener tiempo para mí y otras mamás me miran como a un bicho raro.

Creo que no me entienden.

Ella cada día es más inquieta, tiene más energías y por supuesto, su propia personalidad. Corre, grita, me llama ¡Cómo cualquier otra niña! Y los días en los que le duele la boca gruñe, está irritable y es un poco intenso estar a su lado. Me encanta estar con ella, es la alegría de mi vida y por supuesto, creo que si está en éste mundo es para que yo la cuide. ¡Pero tiene un carácter tan fuerte! Con casi dos años algunos días consigue sacarme de quicio.

Y me gustaría que papá se encargara una horita de ella, para poder ducharme sin nadie intentando meterse en el baño conmigo, ponerme una mascarilla sin que me la quieran quitar, para hacer mis fotos creativas, revelar algún archivo raw o simplemente tumbarme en el sofá. Más que nada, necesito desconectar para no llegar a ése punto desquiciado en el que todo el mundo termina llorando.

Y digo que me gustaría encontrar un ratito para mí y me miran raro. Me dicen que ellas no. Me preguntan que qué haría con dos. Me hacen sentir mala madre.

Hasta que hizo el año, no me separé de mi bebe. Estamos siempre juntas, menos en las tres horas que va a la guardería cada día (que no me cunden, pero ella socializa y yo aprovecho para adelantar tareas) y el ratito semanal que le dedico a mi curso de fotografía (aunque está un poco estancado y cada día me hace menos ilusión ir porque no aprendo nada). Cuando estamos juntas, me acompaña por la casa mientras la intento arreglar un poco, salimos al parque, jugamos juntas, leemos libros…

¿Está tan mal que sueñe con un ratito para mí? Y digo soñar, porque yo ya sabía que tener una niña sería así, no está tan mal, la adoro. El tiempo que pasamos juntas es oro.

Pero quejarse es señal de estar vivo.

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PD. Hace un año escribí éste post, pero no llegué a publicarlo. Ahora ya no necesito tan desesperadamente ésa horita para mi. Todo pasa, todo cambia. Ahora tengo la seguridad de que dentro de nada, ésta niña será tan independiente que no querrá saber nada de mi y echaré de menos todas ésas locuras y agobios de mamá primeriza.

PPD. Todavía quiere SIEMPRE que nos bañemos juntas.

CARTA DE UNA MAMÁ

Últimamente tengo la sensación de que no disfrutamos tanto juntas. Tú me gruñes más y yo te gruño también porque nuestro humor se contagia de una a otra sin darnos cuenta en una extraña y negativa simbiosis.

Tampoco me necesitas tanto como antes. Solías perseguirme a todas partes, pero ahora me doy cuenta de que muchas veces te quedas jugando sola mientras yo hago la casa y que desconecto totalmente del mundo ¡Casi podría decir que me olvido de ti por el poco ruido que haces! Pero no, vuelvo y te espio. Y me encantaría quedarme y jugar, pero ambas necesitamos nuestro espacio, y la casa necesita que la limpie.

El viernes pasado tuve de nuevo la suerte de poder ir a tu escuela a leer un cuento para ti y tus amigos. ¡Cómo habéis crecido! Pero en el fondo sois igual de tiernos y de bonitos, aunque un poco más salvajes y listitos.

Ésta vez me centré en ti, en jugar contigo, en buscarte, en que tú formaras parte de mi historia. Sé que te gustó y que te sentiste importante porque tu mamá hacía magia ¡Convertía los limones y las naranjas en ratones!

Mil gracias a ésa Señorita tan maravillosa que tienes por dejarme participar.

James Arthur – Say You Won’t Let Go

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Rabietas parte2: A la hora de comer

Hace nueve meses, estábamos en plena faena con las rabietas de Srta Díaz. Las más terribles fueron por el querer elegir ella siempre lo que tenía que ponerse, algo que me molestaba bastante sobre todo cuando había que salir con prisas de casa o nada de lo que le ofrecía le parecía bien. Últimamente, aunque tiene sus preferencias, no hace ninguna pataleta y puedo elegir yo. Si no salimos de casa, luego ya se tunea ella misma discretamente.

Otro motivo de rabietas que a mi me ponía muy nerviosa era que no quería comer nada de lo que yo le ofrecía. Si se lo daba su padre o su abuela no tenía ningún problema, pero si se lo traía mamá… ¡más valía que fuese sopa! Mi madre insiste en que yo le hacía lo mismo a ella, y que en casa de la abuela comía maravillosamente: pero es que no había color.

Recuerdo perfectamente el sabor de cada versión de un mismo plato. Lo pasaba fatal cuando tenía para comer lentejas, para merendar lentejas y para cenar lentejas, o cuando contra toda mi voluntad me sujetaban la boca para meter la cuchara odiosa. Quizá por éso no me gusta obligar a comer a SrtaDíaz, y me desquiciaba un poco la situación.

En el caso de las comidas, yo prefiero decirle de antemano lo bueno que estará lo que cenaremos, por ejemplo. Ella me ayuda a preparar las cosas para cocinar y a llevar las cosas a la mesa. SrDíaz razonó con la peque (el es más paciente, y ella le escucha más) y hemos llegado al acuerdo de que al menos tiene que probar la comida antes de decir que no quiere. También he aprendido que a ella le gusta la comida más trabajada, bien aliñada y con sabor intenso (todo lo contrario que a mi) y en ése sentido, al trabajar un plato más, se lo come mejor.

El único problema que tenemos ahora, es que hemos empezado a ver el trozo de cebolla (que antes era invisible) en el plato, y siempre sobra.

Últimas noticias de la #OperaciónPañal

Cada vez que leo el relato de alguna mamá comentando lo fácil que fue y lo poco que les costó controlarlo (en algunos casos, incluso en una sola semana) me asombro muchísimo. A nosotras nos costó meses y aún hoy todavía tenemos escapes cuando está muy entretenida jugando con alguna visita o cuando se nos olvida hacer pipí antes de alguna siesta.

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Tras el fracaso de nuestro intento en verano y la vuelta al cole, tardó más o menos un mes en pedir el famoso pis. Srta Díaz ha marcado el ritmo, ella fue quien pidió quitarse el pañal para las siestas y es ella quien dice cuando tiene ganas, pese a que a mi me parece siempre demasiado tiempo lo que aguanta (comparada conmigo es una cada tres). Unas veces le tengo que insistir y otras me hace un pulso no queriendo ir hasta que es otra persona la que se lo pregunta (sobretodo cuando no estamos en casa).

Hicimos un viaje en coche de cuatro horas y no fue ella quien necesitó hacer al coche parar.

Las siestas fueron pronto libres de pañal pero por las noches se lo seguía poniendo aunque se despertaba siempre seca. Llamadme miedosa. Y pensad que me sobró un paquete enterito de pañales.

Recuerdo la primera noche que durmió sin pañal como si fuese ayer.

Veníamos de fiesta de casa de los tíos. Srta Díaz no había hecho siesta, así que se durmió por el camino. Al llegar a casa no la despertamos, ni le pusimos su pañal: directamente a la cama.

Durmió del tirón unas ocho horas (¡quién me iba a decir ésto a mi hace dos años) y me desperté al oírla llorar. Ya en su habitación me la encontré de pie. Se había bajado de la cama y buscaba ella sola el orinal, pero no lo encontraba.

Aquí vendría el momento pasteloso de Dramamamá abrazando orgullosa a su pequeña cachorro, pero os lo voy a ahorrar.

Y es así. Es ella quien decide el ritmo y quien no deja de enseñarme cosas. Es mi gran maestra de la vida. Y de nada sirve que busque comparaciones  para guiarme porque cada niño es diferente por completo al resto.

¿Qué vamos a saborear? El sentido del gusto

Hoy es el último día de los mandatos de Don Carnal y es el más sencillo, porque no lo tenemos que preparar las mamás ¡en el colegio montan una chocolatada! Para celebrar que todo ha salido bien y que los niños están tan contentos, SrDíaz y yo nos hemos ido a la Churrería para hacer un símil y poner una foto consecuente:

2017-02-24-09-30Hoy tenían una pequeña fiestecilla y han ido disfrazados con el traje con el que mañana saldremos a desfilar. Os enseño un poquito del de la peque, y me voy a ultimar detalles de atrezzo para el día grande.

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Ahhh y os quería compartir una canción más carnavalera, pero a última hora he pensado que me va mucho más ésta de Justin Timberlake:

¡A bailar!

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Las texturas: El sentido del tacto

Hoy toca tocar cosas. Tocar, tocar… ¡Hay tanto que podemos tocar! El sentido del tacto es uno de los que menos tenemos en cuenta, no sabemos apreciar, al menos yo, las cosas suaves hasta que nos topamos con algo rasposo como un estropajo y una cacerola bien sucia.

Lo primero que se me ha pasado por la cabeza es hacer plastelina casera o algún tipo de Kinetic Sand, pero una mamá ya ha comentado que va a llevar harina, y sería un poco más de lo mismo.

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¿Y si busco algo suave? me dije. Y mientras pensaba en plumas, me acordé de las bolsas sensoriales ¡Qué interesante mundo! Pero desde ya os cuento que ha sido un fracaso absoluto: A SrtaDíaz no le gustó la idea de tocar algo pringoso como es la crema (aunque estuviese plastificada) y como además no encontraba los colorantes ni la purpurina para darle emoción al tema… pero lo volveré a intentar.

Llegados a éste punto ha sido un poco complicado elegir. Estropajos, esponjas, cepillos, sales de baño… todo es textura y está muy trillado. Al final opté de nuevo por una manualidad:

2017-02-23-09-04Recortamos unas manos de cartulina y les pegamos lo que teníamos que palpar, plumas y algodón. Sigue un poco la idea de los libros de texturas, pero he puesto palitos para que los pudiese sujetar mejor. Ésta mañana SrtaDíaz se ha levantado de mal humor y no lo quería ni acercarse a ellas, me he quedado un poco frustrada. Fracaso de nuevo.

¿Sabéis qué es lo que ella quería tocar? A última hora mientras la peinaba para ir al cole lo ha descubierto. La sencillez al poder: El bote de galletas. Quiere tocar galletas.

2017-02-23-09-06A lo mejor el universo quiere decirme que mejor no me complique la vida.

Probando productos #SuperMamiNestle

Sabéis que me apunto a todo, no tengo remedio. Ésta vez sentí mucha curiosidad por ésta campaña de Nestle y no me resistí a ser una SuprerMami Bloguera. Además ahora tengo una nueva tester y juntas cubrimos más rango de edad, tenemos bebé recién nacida, una niña de 2-3 años, una niña de 9-10 años y un niño de 14 ¡Qué equipo!

No sé si lo dije por aquí, pero ya soy tía abuela, ¡A mi tierna edad! ¡Qué lío!

Éste es el lote que recibimos. SrtaDíaz se encargo del unboxing, pero no quedó demasiado fino para subirlo a youtube, así que os muestro alguna fotito del Cómo se hizo.

2016-09-21-13-52Os contaré lo que nos va y lo que no, ya que por ejemplo, los tarritos Naturnes de pescado y verduras nos han sacado de algún aprieto en un viaje y SrtaDíaz los come muy bien, los igolinos nos encantan para complementar una merienda, pero los Naturnes de fruta (tanto para beber como de tarrito) no quiere ni olerlos. La peque de la familia ya tiene su parte de éste surtido, ya que la leche en polvo y los cereales están más en su rango y seguramente los disfrutará un montón.

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Por cierto, un día que SrtaDíaz estaba pachucha tomó un Netsle Pijama y le sentó bien ¡núnca pensé que probaría uno!

Pronto os traeré más novedades y alguna sorpresa. Ya soy…

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Hacerse Limpia #OperaciónPañal

sraflecharosa15Según Google, Hacerse limpia puede consistir en Hacer una limpia de huevo o hacer limpias espirituales. No es lo que os vengo a contar, como habréis supuesto por el Hastag #OperaciónPañal del título del post.

sraflecharosa15Hacerse limpia, según SrDíaz y según éste entorno rural (y que conste que yo no lo había escuchado antes) es más o menos, controlar los esfínteres.

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fuente

De un día para otro, SrtaDíaz me dijo: Mamá tengo pis. Y no lloraba. Y no estaba mojada ni tenía un charco bajo los pies. No me lo creía y le pregunte: “¿Quieres ir al váter?”.

Como su respuesta fue afirmativa la cogí en brazos y mientras salía corriendo rumbo al excusado gritaba: “Aguanta, aguanta”.

Soy una Dramamamá, lo sé.

Ya me temía un nuevo festival de llantos y pataletas, pero no. Escuchamos, salió y aplaudí. Ella se puso muy feliz.

Y ése ha sido el principio de una nueva etapa. comenzó en la taza del váter, y ahora no le importa tampoco que sea en un orinal (recordad: El gran enemigo). Los choricillos ya no son un secreto. Nuestro próximo reto es en cuclillas en el campo, pero es algo que prefiero no pensar de momento.

Cuando se lo dijimos, SrDíaz se puso muy contento y también montó fiesta: “¡Qué bien, mi niña, qué mayor que ya se ha hecho limpia!”

Y ésa es la historia. No os voy a negar que de vez en cuando hay alguna sorpresa pero… no pasa nada.