Jornadas de puertas abiertas: ¿Acertamos?

El año pasado os conté lo mal que lo pasé a la hora de elegir colegio en éste post. Ahora que vuelven las jornadas de puertas abiertas, os puedo contar que me he arrepentido varias veces de mi elección. Os cuento los puntos clave que no me han gustado de nuestro colegio, por si os ayudan en vuestra decisión final a la hora de matricular a los peques de la casa por primera vez en un colegio.

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Elegí nuestro colegio porque los profesores me dieron muy buena impresión y porque está al lado de casa pero…

  1. No he conseguido adaptarme en el grupo de mamás. Son todas un poco elitistas (salvo alguna excepción) y quieren poco trato con los que ya no estaban en su círculo. Con las mamás que fueron al otro colegio he perdido contacto porque, sí, han hecho chupipandi especial.
  2. El Ampa no se implica en nada. Son madres de alumnos de los últimos cursos y ya todo les da igual. No hubo participación en la Cabalgata de Reyes y tampoco en Carnavales. Me hubiese gustado más participación.
  3. El colegio no celebra ninguna festividad especial, no pueden ir disfrazados ni en Carnaval, Halloween, ni el día de su cumpleaños, etc…
  4. SrDíaz en su momento dijo que le pareció bien, pero ahora resulta que no apoyó la decisión y es un pesado cuando algo sale mal, o le cuento algo de ésto.

Por lo demás estoy contenta. Está aprendiendo mucho, se ha integrado bien (y prueba de ello es que cada mes vamos al menos a un cumpleaños). En fin. Varias veces me he planteado si no estaría mejor en el otro colegio, pero sé que es por mi más que por otra cosa. En el fondo, es una tontería, pero muchas veces, estar a gusto te hace más fácil la vida.

Yo os aconsejaría hablar con las madres que conocéis, tanto de la edad de vuestros peques para saber que van a hacer ellos, como con las de niños más mayores que ya están en el colegio que os gusta. Dejar clara la postura de cada miembro de la familia y, por supuesto, seguir a vuestro corazón.

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Soy una chica #vdln #nodoubt

SrtaDíaz tiene varias obsesiones últimamente. Por ejemplo, afirma rotundamente que:

‘Yo soy una chica’

‘¿Y éso cariño? ¿Por qué eres una chica?’

‘Yo llevo bragas, los chicos llevan calzoncillos’.

Ella entiende las cosas mucho mejor que los mayores. Somos iguales, chicos y chicas. Está claro, la diferencia son los calzoncillos.

P.D. La evolución lógica de ésta secuencia de pensamientos ha llegado unos días después de la primera frase. Ahora la diferencia, a parte de los calzoncillos, es el pito.

Seguiremos informando.



SrtaDíaz: Tres años y medio. La hora de dormir.

Cuando SrtaDíaz nació, estuvimos un año entero (diría incluso 13 meses) sin dormir una sola noche. Mi humor era malo, pero la faceta mombie (mami zombie) de mi vida suavizaba mucho mi mal genio.

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Luego pasamos a la peque a la cama en su habitación y la cosa mejoró mucho. Hasta los dos años ya eran mínimo 6 horas seguidas y porque aún pedía pecho… ¡Qué bebé marmotilla! La ausencia de pañal no ha sido problema para dormir, ella decía que no lo necesitaba y aguantaba sin tener que ir al wc.

Éste último año, ya sin pecho entre horas y sin pañal, venía siendo una maravilla continuada de 10 horas seguidas. Bueno, algún sobresalto especial si que había, pero pocos. Tengo que decir también que a pesar de disfrutar ésa niña dormilona, he tenido otra serie de factores externos a mi persona que me han interrumpido el sueño de madrugada, y ésta vez sí me han vuelto irritable y gruñona… pero es otro tema.

Y ahora…

¡Han llegado las pesadillas!

Todos los días se despierta gritando de madrugada y se abraza a mi con brazos, piernas y uñas pidiéndome que me quede a dormir con ella. Antes también tenía pero se calmaba enseguida… así que mi nueva misión es descubrir el motivo y encontrar la solución, porque los gritos son angustiosos y da mucha penita verla así.

Por cierto, las horas de siesta las tenemos que pelear, porque aunque no quiere, las necesita y disfruta. Bueno… necesitamos y disfrutamos ambas.

SRTADÍAZ: 3 AÑOS Y PICO

Hemos llegado a la cifra nada envidiable de 40 meses juntas, tres años de momentos muy felices, pero tambien de dudas, algún miedo y bastantes rabientas. Pero compensa, de momento. Ya os diré cuando SrtaDíaz sea adolescente.

En el tema del lenguaje hace meses que puso el turbo: habla por los codos. Pero es muy típida y por lo tanto, no todo el mundo la ha oído hablar, y no todo el mundo lo entiende. Estamos en el divertido momento en el que repite todo lo que oye, sobre todo los graciosos tacos, y además los entona con gracia o enojo según requiere la ocasión. También hace hablar a sus muñecos, y se monta unos cuentos increíbles, pero no puedo grabarla porque enseguida se da cuenta cuando hay una cámara cerca y se dedica a Posar al más puro estilo teenager.

Como no usamos chupete de bebé, tampoco se ha chupado nunca el dedo, en ése sentido no ha habido ningún problema. Pasó de hacer ver que sería un perrito para estar todo el día con la lengua fuera a tener siempre una baba en la boca como si fuese un bebe.

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A la hora de andar aguanta mucho, pero cuando se trata de correr es un poco torpe. Me gusta, porque así no tengo que ir yo detrás con mucho esfuerzo. De todas formas hemos avanzado mucho: En las fiestas patronales quiso apuntarse a las carreras de Chupetines, participó y corrió como una campeona sin necesitar tenernos cerca. Luego lució con orgullo su medalla.

Éste verano estuvimos juntas 24 horas al día, y la verdad, se me hizo corto. Hemos disfrutado un montón juntas, y aunque a veces se ponga un poco pesada, pegajosa, hipercariñosa, besucona y empalagosa…

¡me hace tan feliz!

Va a empezar a ir al cole de los mayores y está muy contenta. Sospecho que aún piensa que irá con los mismos amigos y por éso está tan segura de querer volver. Por mi parte, ¡Qué penita me da! Pero no lo quiero demostrar, no quiero influirle negativamente. Ya os iré contando nuestros avances.

Jugar con hielo: #diy #pecesdecolores

Éste verano hemos jugado mucho con hielo, porque éstas tardes de calor tan extremo nos lo pedían casi a gritos. Con nuestra bandeja, un bol lleno de agua congelada que hacía de islote, agua fresca como el mar y unos cuantos animales SrtaDíaz ya era feliz un buen rato.

Cada día fuí añadiendo un extra, y después de los hielos con forma de corazón… ¡vinieron los peces de colores! Hacerlos es muy sencillo con un poco de agua, colorante alimentario y unas cubiteras con forma de pez.

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Ella me ayudó con la mezcla, así que tuvimos un par de tardes con la actividad, una para mezclar y guardar en el congelador y otra con las piedras de hielo ya teñidas. No encontré colorante líquido pero con éste en gel tampoco salió tan mal.

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Al día siguiente ya teníamos un buen arsenal de peces listos para jugar.

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Intentamos lo de pintar con hielos, pero fué un fracaso absoluto, así que lo que hicimos fue volvernuestro minimundo de isla y animales… y por qué no ¡Creamos una pecera con media garrafa de agua!

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Los cocodrilos lo pasaron genial pescando peces, y nosotras estábamos bien fresquitas. Por si alguien se lo pregunta, el agua queda sucia, pero no notamos que manchara especialmente nada, todo quedó luego bien limpio.

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Ya queda poco verano, pero aún hace calor. Os recomiendo ésta actividad tan sencilla, colorida y divertida.

 

SrtaDíaz: Niña de 3 años.

Hace ya casi un mes celebramos que SrtaDíaz era toda una niña mayor, de 3 años. Como viene siendo costumbre tuvo tres fiestas: una con la familia paterna en la piscina, otra con la familia materna en casa y otra con los amigos de la escuela. No solemos mezclar porque somos muchos y muy diferentes. Algún día… Sigue leyendo

Tener tiempo para mí.

A veces digo que me gustaría tener tiempo para mí y otras mamás me miran como a un bicho raro.

Creo que no me entienden.

Ella cada día es más inquieta, tiene más energías y por supuesto, su propia personalidad. Corre, grita, me llama ¡Cómo cualquier otra niña! Y los días en los que le duele la boca gruñe, está irritable y es un poco intenso estar a su lado. Me encanta estar con ella, es la alegría de mi vida y por supuesto, creo que si está en éste mundo es para que yo la cuide. ¡Pero tiene un carácter tan fuerte! Con casi dos años algunos días consigue sacarme de quicio.

Y me gustaría que papá se encargara una horita de ella, para poder ducharme sin nadie intentando meterse en el baño conmigo, ponerme una mascarilla sin que me la quieran quitar, para hacer mis fotos creativas, revelar algún archivo raw o simplemente tumbarme en el sofá. Más que nada, necesito desconectar para no llegar a ése punto desquiciado en el que todo el mundo termina llorando.

Y digo que me gustaría encontrar un ratito para mí y me miran raro. Me dicen que ellas no. Me preguntan que qué haría con dos. Me hacen sentir mala madre.

Hasta que hizo el año, no me separé de mi bebe. Estamos siempre juntas, menos en las tres horas que va a la guardería cada día (que no me cunden, pero ella socializa y yo aprovecho para adelantar tareas) y el ratito semanal que le dedico a mi curso de fotografía (aunque está un poco estancado y cada día me hace menos ilusión ir porque no aprendo nada). Cuando estamos juntas, me acompaña por la casa mientras la intento arreglar un poco, salimos al parque, jugamos juntas, leemos libros…

¿Está tan mal que sueñe con un ratito para mí? Y digo soñar, porque yo ya sabía que tener una niña sería así, no está tan mal, la adoro. El tiempo que pasamos juntas es oro.

Pero quejarse es señal de estar vivo.

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PD. Hace un año escribí éste post, pero no llegué a publicarlo. Ahora ya no necesito tan desesperadamente ésa horita para mi. Todo pasa, todo cambia. Ahora tengo la seguridad de que dentro de nada, ésta niña será tan independiente que no querrá saber nada de mi y echaré de menos todas ésas locuras y agobios de mamá primeriza.

PPD. Todavía quiere SIEMPRE que nos bañemos juntas.

CARTA DE UNA MAMÁ

Últimamente tengo la sensación de que no disfrutamos tanto juntas. Tú me gruñes más y yo te gruño también porque nuestro humor se contagia de una a otra sin darnos cuenta en una extraña y negativa simbiosis.

Tampoco me necesitas tanto como antes. Solías perseguirme a todas partes, pero ahora me doy cuenta de que muchas veces te quedas jugando sola mientras yo hago la casa y que desconecto totalmente del mundo ¡Casi podría decir que me olvido de ti por el poco ruido que haces! Pero no, vuelvo y te espio. Y me encantaría quedarme y jugar, pero ambas necesitamos nuestro espacio, y la casa necesita que la limpie.

El viernes pasado tuve de nuevo la suerte de poder ir a tu escuela a leer un cuento para ti y tus amigos. ¡Cómo habéis crecido! Pero en el fondo sois igual de tiernos y de bonitos, aunque un poco más salvajes y listitos.

Ésta vez me centré en ti, en jugar contigo, en buscarte, en que tú formaras parte de mi historia. Sé que te gustó y que te sentiste importante porque tu mamá hacía magia ¡Convertía los limones y las naranjas en ratones!

Mil gracias a ésa Señorita tan maravillosa que tienes por dejarme participar.

James Arthur – Say You Won’t Let Go

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Rabietas parte2: A la hora de comer

Hace nueve meses, estábamos en plena faena con las rabietas de Srta Díaz. Las más terribles fueron por el querer elegir ella siempre lo que tenía que ponerse, algo que me molestaba bastante sobre todo cuando había que salir con prisas de casa o nada de lo que le ofrecía le parecía bien. Últimamente, aunque tiene sus preferencias, no hace ninguna pataleta y puedo elegir yo. Si no salimos de casa, luego ya se tunea ella misma discretamente.

Otro motivo de rabietas que a mi me ponía muy nerviosa era que no quería comer nada de lo que yo le ofrecía. Si se lo daba su padre o su abuela no tenía ningún problema, pero si se lo traía mamá… ¡más valía que fuese sopa! Mi madre insiste en que yo le hacía lo mismo a ella, y que en casa de la abuela comía maravillosamente: pero es que no había color.

Recuerdo perfectamente el sabor de cada versión de un mismo plato. Lo pasaba fatal cuando tenía para comer lentejas, para merendar lentejas y para cenar lentejas, o cuando contra toda mi voluntad me sujetaban la boca para meter la cuchara odiosa. Quizá por éso no me gusta obligar a comer a SrtaDíaz, y me desquiciaba un poco la situación.

En el caso de las comidas, yo prefiero decirle de antemano lo bueno que estará lo que cenaremos, por ejemplo. Ella me ayuda a preparar las cosas para cocinar y a llevar las cosas a la mesa. SrDíaz razonó con la peque (el es más paciente, y ella le escucha más) y hemos llegado al acuerdo de que al menos tiene que probar la comida antes de decir que no quiere. También he aprendido que a ella le gusta la comida más trabajada, bien aliñada y con sabor intenso (todo lo contrario que a mi) y en ése sentido, al trabajar un plato más, se lo come mejor.

El único problema que tenemos ahora, es que hemos empezado a ver el trozo de cebolla (que antes era invisible) en el plato, y siempre sobra.