Tener tiempo para mí.

A veces digo que me gustaría tener tiempo para mí y otras mamás me miran como a un bicho raro.

Creo que no me entienden.

Ella cada día es más inquieta, tiene más energías y por supuesto, su propia personalidad. Corre, grita, me llama ¡Cómo cualquier otra niña! Y los días en los que le duele la boca gruñe, está irritable y es un poco intenso estar a su lado. Me encanta estar con ella, es la alegría de mi vida y por supuesto, creo que si está en éste mundo es para que yo la cuide. ¡Pero tiene un carácter tan fuerte! Con casi dos años algunos días consigue sacarme de quicio.

Y me gustaría que papá se encargara una horita de ella, para poder ducharme sin nadie intentando meterse en el baño conmigo, ponerme una mascarilla sin que me la quieran quitar, para hacer mis fotos creativas, revelar algún archivo raw o simplemente tumbarme en el sofá. Más que nada, necesito desconectar para no llegar a ése punto desquiciado en el que todo el mundo termina llorando.

Y digo que me gustaría encontrar un ratito para mí y me miran raro. Me dicen que ellas no. Me preguntan que qué haría con dos. Me hacen sentir mala madre.

Hasta que hizo el año, no me separé de mi bebe. Estamos siempre juntas, menos en las tres horas que va a la guardería cada día (que no me cunden, pero ella socializa y yo aprovecho para adelantar tareas) y el ratito semanal que le dedico a mi curso de fotografía (aunque está un poco estancado y cada día me hace menos ilusión ir porque no aprendo nada). Cuando estamos juntas, me acompaña por la casa mientras la intento arreglar un poco, salimos al parque, jugamos juntas, leemos libros…

¿Está tan mal que sueñe con un ratito para mí? Y digo soñar, porque yo ya sabía que tener una niña sería así, no está tan mal, la adoro. El tiempo que pasamos juntas es oro.

Pero quejarse es señal de estar vivo.

andando

PD. Hace un año escribí éste post, pero no llegué a publicarlo. Ahora ya no necesito tan desesperadamente ésa horita para mi. Todo pasa, todo cambia. Ahora tengo la seguridad de que dentro de nada, ésta niña será tan independiente que no querrá saber nada de mi y echaré de menos todas ésas locuras y agobios de mamá primeriza.

PPD. Todavía quiere SIEMPRE que nos bañemos juntas.

Rabietas parte2: A la hora de comer

Hace nueve meses, estábamos en plena faena con las rabietas de Srta Díaz. Las más terribles fueron por el querer elegir ella siempre lo que tenía que ponerse, algo que me molestaba bastante sobre todo cuando había que salir con prisas de casa o nada de lo que le ofrecía le parecía bien. Últimamente, aunque tiene sus preferencias, no hace ninguna pataleta y puedo elegir yo. Si no salimos de casa, luego ya se tunea ella misma discretamente.

Otro motivo de rabietas que a mi me ponía muy nerviosa era que no quería comer nada de lo que yo le ofrecía. Si se lo daba su padre o su abuela no tenía ningún problema, pero si se lo traía mamá… ¡más valía que fuese sopa! Mi madre insiste en que yo le hacía lo mismo a ella, y que en casa de la abuela comía maravillosamente: pero es que no había color.

Recuerdo perfectamente el sabor de cada versión de un mismo plato. Lo pasaba fatal cuando tenía para comer lentejas, para merendar lentejas y para cenar lentejas, o cuando contra toda mi voluntad me sujetaban la boca para meter la cuchara odiosa. Quizá por éso no me gusta obligar a comer a SrtaDíaz, y me desquiciaba un poco la situación.

En el caso de las comidas, yo prefiero decirle de antemano lo bueno que estará lo que cenaremos, por ejemplo. Ella me ayuda a preparar las cosas para cocinar y a llevar las cosas a la mesa. SrDíaz razonó con la peque (el es más paciente, y ella le escucha más) y hemos llegado al acuerdo de que al menos tiene que probar la comida antes de decir que no quiere. También he aprendido que a ella le gusta la comida más trabajada, bien aliñada y con sabor intenso (todo lo contrario que a mi) y en ése sentido, al trabajar un plato más, se lo come mejor.

El único problema que tenemos ahora, es que hemos empezado a ver el trozo de cebolla (que antes era invisible) en el plato, y siempre sobra.

Probando productos #SuperMamiNestle

Sabéis que me apunto a todo, no tengo remedio. Ésta vez sentí mucha curiosidad por ésta campaña de Nestle y no me resistí a ser una SuprerMami Bloguera. Además ahora tengo una nueva tester y juntas cubrimos más rango de edad, tenemos bebé recién nacida, una niña de 2-3 años, una niña de 9-10 años y un niño de 14 ¡Qué equipo!

No sé si lo dije por aquí, pero ya soy tía abuela, ¡A mi tierna edad! ¡Qué lío!

Éste es el lote que recibimos. SrtaDíaz se encargo del unboxing, pero no quedó demasiado fino para subirlo a youtube, así que os muestro alguna fotito del Cómo se hizo.

2016-09-21-13-52Os contaré lo que nos va y lo que no, ya que por ejemplo, los tarritos Naturnes de pescado y verduras nos han sacado de algún aprieto en un viaje y SrtaDíaz los come muy bien, los igolinos nos encantan para complementar una merienda, pero los Naturnes de fruta (tanto para beber como de tarrito) no quiere ni olerlos. La peque de la familia ya tiene su parte de éste surtido, ya que la leche en polvo y los cereales están más en su rango y seguramente los disfrutará un montón.

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Por cierto, un día que SrtaDíaz estaba pachucha tomó un Netsle Pijama y le sentó bien ¡núnca pensé que probaría uno!

Pronto os traeré más novedades y alguna sorpresa. Ya soy…

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SrtaDíaz: Vuelta al cole.

Aunque yo lo llamo guardería por las redes sociales, y juntas siempre decimos que vamos al cole, SrtaDíaz está yendo a una escuela pública por las mañanas con otros tantos niños de la franja de edad de 2 a 3 años. El periodo de adaptación ha sido cortito porque en apenas una semana han ido ampliando el horario hasta que han completado las casi cuatro horas que pasarán ahí hasta fin de curso. En realidad eran los mismos niños que el año pasado (salvo dos nuevos amigos) y con la misma señorita, aunque en un aula más grande.

El primer día fue muy bien, solo dos horas. Ella ha reconoció el lugar (también del campamento de verano) y entró sola a clase. Estaba muy contenta porque iba a ver a sus amigos. Al ver a los otros niños sentados (no hemos sido demasiado puntuales éstos días) se quedó un poco parada, pero enseguida a buscó su sitio y se quedó tan tranquila.

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Lo que hemos tenido que preparar ha sido prácticamente lo mismo que el año pasado, salvo los pañales y las toallitas ¡Qué ya no usamos!

sraflecharosa15  Cojín para las asambleas

sraflecharosa15  Vaso o taza para la hora del almuerzo

sraflecharosa15 Mochila con el cambio de ropa (un par de pantalones, calcetines, camisetas y unas deportivas)

sraflecharosa15 Fotos de carnet, porque en las del año pasado tenía cara de bebé

sraflecharosa15 Una foto de éste verano en la que saliese ella muy feliz.

El resto de los días sin mayor problema. Vamos todo el camino cantando, llevamos cada día un muñeco para enseñar a los amigos y se queda allí tan feliz con ellos. Al recogerla me da una vuelta por el aula y me cuenta lo que ha hecho. Siempre nos tenemos que quedar un rato jugando en el patio porque nunca se quiere marchar ¡imaginad!

La famosa #OperaciónPañal va viento en popa porque no tenemos prisa, pero allí en la guardería hemos mejorado bastante. De verse unos a otros jugando en los mini váter que tienen no sabéis qué cambio. Ya os contaré.

¡Que contenta estoy!

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26 Meses de lactancia. #laslocurasdesradiaz

Lo sé, siempre estoy igual pero aquí seguimos, muy juntitas. Cada X tiempo tenemos una nueva crisis de lactancia que desde mi punto de vista marca el final de una etapa y que realmente no lo es. No debía haber leído ése meme de las últimas veces, al final sientes la añoranza antes de que ocurra…

Sí, hoy vamos a hablar de tetas. No sigas leyendo si eres sensible. Éstas son de picjumbo, las mías tienen menos glamur.

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Un día a la hora de la merienda, Srta díaz pide su teta… La chupa y se quita. La mira y frunce el ceño mientras dice: rara. Se queda mirando los tubérculos de Montgomery. No me acuerdo si últimamente estaban ahí, pero recuerdo perfectamente los primeros meses de lactancia en los que sí estaban… Me miro el otro pecho y no los tiene ya. Ella sigue con el ceño fruncido y su rara, rara en la boca… Le ofrezco el otro y seguimos sin problema.

He leído sobre el tema y normalmente están ahí hasta que finaliza la lactancia. Además, aumentan de tamaño al estar más estimulados, así que es posible que estén ahí simplemente porque ésa sea su merienda favorita y el resto es simplemente coincidencia.

Al día siguiente, a la misma hora, se pone a su teta (la misma), y dice: no sale. Me mira frustrada. Cambia la postura y se engancha de forma normal.

Han pasado varios días desde éstos sucesos paranormales y todo ha vuelto a su rutina pero yo me siento extraña ¿Se acerca su fin nuestra lactancia? ¿Es una rallada mía? Sabréis más en próximas entregas de Las locuras de Sra Díaz.

SrtaDíaz: Bebé de 24 meses.

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Éste mes lo celebramos con una tarta de fresas y una vela de Minnie Mause.

Cambios en la mamá:

Me estabilice en el fabuloso peso de 10 kilos menos que antes y 20 menos que en el final del embarazo, pero sigo siendo muy corpulenta. He tenido que comprarme ropa más pequeña de talla y no hago ningún tipo de dieta, pero me gustaría seguir adelgazando porque aún me sobran otros 10 kilitos… lo que pasa es que no tengo ninguna motivación para ponerme a ello. Soy una perezosa. Además, últimamente estoy teniendo algún que otro ataque de ansiedad de los que terminan en empacho.

En cuanto a la regla, al principio a penas me dolió, pero con los meses está empezando a molestar de nuevo, aunque no a tanto nivel como antes del bebé. Los ciclos son algo más regulares, noto la ovulación (cosa que antes no hacía) y el spm es muy fuerte, sobre todo a nivel emocional.

Cambios en el bebé:

SrtaDíaz no habla mucho con otras personas, pero sabe lo que quiere. A mi me habla, cada día me sorprende con una palabra nueva que ha oído, pero he descubierto que lo que le gusta es hacerme los coros cuando canto. Une dos palabras sin problemas, ya vamos a por las tres que es algo menos frecuente en ella.

Ésta niña va camino de ser más tímida que mamá, pero en la misma línea. Igual se esconde detrás de mí cuando vemos a algún conocido, que se lanza a abrazar y besar a una niña que acaba de conocer. Muchas veces se asoma al balcón y saluda con un ‘hola ¿Qué tal?‘ a todos los que pasan. Le cuesta entrar en un círculo de más de tres personas y hay que darle tiempo para que observe y sea ella quien decida actuar y moverse… es algo que no todo el mundo entiende.

Ya no muerde todo lo que encuentra, solo de vez en cuando. Ha empezado a chuparse el dedo cuando está nerviosa, de la misma manera que he visto que ya hacían otros amiguitos suyos de la guardería.

Ha vuelto a una etapa escaladora y no para de ponerse en situaciones críticas y de tenerme con el alma en vilo. Ella sola se sube a la trona cuando me vé cocinar algo que le gusta especialmente.

A los diez meses comenzó a andar agarrada a los muebles, se calló y perdió la confianza en sus piernas… continuó por los muebles pero no se soltó hasta los 15 meses. Fue un día persiguiendo al perro de su tía que se dio cuenta de que andaba: ¡fué una sorpresa para todos! Y desde entonces, cada vez mayor distancia pero con andares de pato. Ahora ya corre de una manera muy graciosa, y está aprendiendo a saltar.

Subimos las escaleras de la mano, aunque sabe subir sola, pero son muchas y se cansa. Vamos contando y ella sola puede llegar al ocho (no siempre ¿eh?) porque ha memorizado la secuencia. Cuenta sólo hasta el tres.

A la hora de dormir es maravillosa. Desde que a los 13 meses empezara a dormir sola, su sueño fue mejorando y ahora duerme casi del tirón la friolera de 12 horas, salvo la noche del domingo al lunes y cuando estamos un poco pachuchas alguna de las dos (tenemos simbiosis). También hace siesta después de comer aunque siempre intenta liarme y saltárselas. Es una situación terrible porque su genio con sueño es un poco rebelde y malhumorado.

Come lo mismo que nosotros. Sólo tolera purés si se los dan la abuela o la tía y la comida debe estar salpimentada y a ser posible con una buena salsa de mostaza. En cierto sentido, todo lo que le gusta a su padre, le gusta a ella ¡Tiene un paladar! Seguimos con el pecho, sobre todo al dormir y al despertar, y de vez en cuando entre horas. Si le ofrezco ella ya me dice si le apetece o no, y le gusta que sea siempre en nuestro sitio del sofá. También toma leche de vaca de vez en cuando y le encanta el queso.

En cuanto a su peso, en el último año ha engordado 2 kilos y medio y ha crecido 12 centímetros.

Sabe lanzar la pelota y darle una patada, cada vez más lejos. Juega con otros niños ya compartiendo por un tiempo actividades. Es capaz de imaginar que está cocinando, prepara cafés, le pone sal a los huevos fritos y cuida de un muñeco con tanto amor que incluso le pregunta si tiene frío o si quiere que le coja en brazos.

Me encanta cuando la pido una sonrisa para la foto y me enseña todos sus dientecitos con felicidad en la cara.

#momentoscuquis parte 1: #SrtaDíaz me tiene en el bolsillo

Un día que SrtaDíaz estaba muy nerviosa, venga a dar vueltas en casa, le pongo el abrigo y le digo que nos vamos a la calle. Mientras me agacho a su altura para abrocharle la cremallera me da un abrazo y me planta un beso. Somos gente de pocas palabras, pero creo que el mensaje está claro. Últimamente SrtaDíaz me sorprende y desarma a partes iguales con sus ocurrencias. Está en una época de descubrimientos y cualquier cosa que escucha o vé la memoriza, incluso cuando nosotros pensamos que no está en el tema.

Por ejemplo, estábamos en la cola del súper cuando va  a una estantería y coge un zumo de los que están al lado… Se acerca a la cajera y antes de que le pueda decir nada, saca una moneda del bolsillo y se la da a la chica para pagar.

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El regalo del día de la madre que hicieron en la guardería es una estampación de su mano. Cuando lo abrimos juntas me explicó cómo lo había hecho.

También ha aprendido a camuflar la realidad. Tiene unas galletas en la mesa y me pide la caja. Le digo que no se la doy hasta que las termine… Y cuando me doy cuenta dice: ya. Miro y no están, así que le doy la caja. Al rato me las encuentro escondidas en otra caja… ¡Qué bicho!

Le dice a su padre guapo acariciándole la cara. Da las gracias cuando le doy algo que me ha pedido. Pide el abrigo para salir a la calle ¡Y dice que tiene calor para que se lo quite!

¿Dónde está mi bebé?

Tetita de mami

Vamos a cumplir dos años juntas, y mi niña todavía toma pecho.

Hace más de seis meses fue nuestra última crisis: Ella parecía querer cada vez menos pecho y yo pensé que tenía los días contados… pero remontó y sigue tomando. Y toma mucho si estamos en casa, cuando salimos parece que se le olvida un poco.

En un principio pide teta para dormir y al despertarse (sobretodo al despertarse) por la noche y en la siesta de la tarde. Cuando se cae, cuando está triste, cuando juega mucho y tiene sed…

Pero también pide agua, y zumo. Y después de su ración de pecho por las mañanas, ha empezado a pedir leche, seguramente imitándome a mi mientras desayuno. Se bebe medio vasito. Creo que ahora sí que vamos a empezar a dejar la teta, pero ojo, que yo no se la voy a quitar, y por supuesto, pienso seguir ofreciéndosela si no hay nada que lo impida. Cuando estuve estudiando de mañana, antes de irme a clase tomaba un poco dormida, y luego con su padre desayunaba un poco de leche. Cuando terminé mis prácticas ella volvió a sus rutinas conmigo y dejó de pedir su leche de vaca.

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Creo que el destete debe ser respetuoso: Si ella y yo queremos y hasta que una de las dos no pueda o quiera más. Tengo que ir concienciándome, porque SrtaDíaz no va a ser un bebé siempre. Pero también tengo que ser fuerte porque aunque a mi me gusta y sé que le hace bien, hay gente, sobre todo de un entorno cercano, que empieza a ponerse pesada con que ya es mayor y con que lo deje.

Una de las escusas que pone mi madre es el pecho le sacia y come menos comida.

No soy una radical de la teta, pero si quiere leche de mami ¿Por qué se la voy a quitar? ¿Le hace daño? ¿Le alimenta menos que la de vaca? ¿Le hace más dependiente de mí? Creo que hemos demostrado que no. Si por cualquier tema en un pasado hubiésemos cambiado a biberón no tendríamos éste acoso, y seguramente estaría igual de sana, pero…

Nos gusta la teta y punto.

¡Dejadnos en paz!

La niña del pelo panceta

SrDíaz estába en el sofá viendo la tele. Yo terminando alguna manualidad y de repente caí en la cuenta de que el salón, calentito y hogareño, olía diferente. Era un olor dulzón, pero no era ningún pastel, ni un té con canela, ni una caca de bebé (las de ahora huelen terribles).

Dejé de hacer lo que me traía entre manos y escuché. No se oía nada, ni una mosca (a parte del sonido de la tele). Miro el sofá y ahí están los dos, tan tranquilos, mirando la caja tonta… pero había algo que no encajaba.

Al acercarme a ellos lo ví claro y por supuesto, como buena #mamitech corrí a por el móvil para hacerle una foto. Si la casa no suena es porque se masca la tragedia.

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Os enseño el stick de Arnica y cómo quedó el bebé os lo podéis imaginar. Tranquilas, que ya no le da por zamparse las cosas. Se lo untó por toda la cara y el pelo como si fuese una crema. La verdad es que un rato antes se había caído y se lo había puesto yo en la frente (y ella había visto dónde lo guardé). Recuerdo haberle oído decir que pupa cabeza, y debía dolerle… porque se puso más.

Al día siguiente no había podido sacar aún la grasa del pelo, así que mi idea genial fue usar un champú en seco que tengo por casa. No sé si será lo más recomendable, pero ya no es un bebé recién nacido y tenía un pelazo panceta que me estaba empezando a dar pesadillas, imposible de lavar.

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El champú en seco fue mi salvación. Éxito absoluto. Unos minutos de reposo, cepillado, baño de espuma y pelo limpio.

Así pasó y así se lo hemos contado.

P.D. Sí, SrDíaz estaba sentado a su lado en el sofá y no hizo nada para evitarlo.