De herraduras y puertas que se cierran.

Paseábamos por el campo y la vi ¡Qué suerte!

Pero, ¿Encontrarse la huella de una herradura da buena suerte?

Os puedo decir que, herraduras a parte, por dentro éstos días estoy llena de tristeza. Esperaba tener algún día dinero suficiente para comprar la casa de mi abuelo y vivir allí para el resto de mi vida… y la han vendido. Ya no podré volver a entrar por ésa puerta, ni soñar despierta con ver a mis hijos jugar en ése patio. En fin. Son cosas que pasan.

¡Adiós!

P.D. Al menos pude hacerle a la casa una sesión de fotos de despedida.

Fue como un viaje en el tiempo.

No tires la toalla

Yo nunca entendí la psoriasis como una enfermedad.

Era pequeña y visitamos muchas consultas médicas. Costó llegar a un diagnostico, y una vez puesto nombre parece que todos nos quedamos más tranquilos. Y digo parece, porque yo no me enteraba mucho.

Recuerdo las heridas, el picor, las piernas llenas de ronchones, pero no recuerdo pasar vergüenza o cambiar mi forma de vestir. Era un incordio, éso sí. Con la crema mejoró la cosa, y supongo que la zona en la que yo la tenía era tan discreta que éso ayudó a no tener que dar explicaciones a nadie.

Y fueron cremas, y cremas, y cremas. Una funcionaba y de repente dejaba de hacerlo, había que probar otra nueva. Cuando yo estaba nerviosa por los exámenes, o cualquier otra cosa empeoraba ¡Así estaba la cosa!

Y llegó un momento en el que desapareció, sin darme cuenta, sin echarle de menos. No recuerdo cuando fue el último brote, la verdad.

Me uno a éste Carnaval de post: #AclaraLaPsoriasis para animar a todos los que la sufren a seguir luchando. En cada persona la psoriasis tiene su propia intensidad y sé que será más o menos difícil, pero la vida tiene muchas cosas bonitas que esperan que las disfrutemos en vez de rendirnos y dejarlo todo. Es posible estar sin lesiones un largo tiempo, es posible olvidarla.

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Tener tiempo para mí.

A veces digo que me gustaría tener tiempo para mí y otras mamás me miran como a un bicho raro.

Creo que no me entienden.

Ella cada día es más inquieta, tiene más energías y por supuesto, su propia personalidad. Corre, grita, me llama ¡Cómo cualquier otra niña! Y los días en los que le duele la boca gruñe, está irritable y es un poco intenso estar a su lado. Me encanta estar con ella, es la alegría de mi vida y por supuesto, creo que si está en éste mundo es para que yo la cuide. ¡Pero tiene un carácter tan fuerte! Con casi dos años algunos días consigue sacarme de quicio.

Y me gustaría que papá se encargara una horita de ella, para poder ducharme sin nadie intentando meterse en el baño conmigo, ponerme una mascarilla sin que me la quieran quitar, para hacer mis fotos creativas, revelar algún archivo raw o simplemente tumbarme en el sofá. Más que nada, necesito desconectar para no llegar a ése punto desquiciado en el que todo el mundo termina llorando.

Y digo que me gustaría encontrar un ratito para mí y me miran raro. Me dicen que ellas no. Me preguntan que qué haría con dos. Me hacen sentir mala madre.

Hasta que hizo el año, no me separé de mi bebe. Estamos siempre juntas, menos en las tres horas que va a la guardería cada día (que no me cunden, pero ella socializa y yo aprovecho para adelantar tareas) y el ratito semanal que le dedico a mi curso de fotografía (aunque está un poco estancado y cada día me hace menos ilusión ir porque no aprendo nada). Cuando estamos juntas, me acompaña por la casa mientras la intento arreglar un poco, salimos al parque, jugamos juntas, leemos libros…

¿Está tan mal que sueñe con un ratito para mí? Y digo soñar, porque yo ya sabía que tener una niña sería así, no está tan mal, la adoro. El tiempo que pasamos juntas es oro.

Pero quejarse es señal de estar vivo.

andando

PD. Hace un año escribí éste post, pero no llegué a publicarlo. Ahora ya no necesito tan desesperadamente ésa horita para mi. Todo pasa, todo cambia. Ahora tengo la seguridad de que dentro de nada, ésta niña será tan independiente que no querrá saber nada de mi y echaré de menos todas ésas locuras y agobios de mamá primeriza.

PPD. Todavía quiere SIEMPRE que nos bañemos juntas.

Teatro de Sombras y Caperucita Roja #DIY

Tenía pendiente contar ésa visita al cole de la que os hablé. La parte chula ¡la gran función! tuvo varios días de preparativos en los que SrtaDíaz me ayudó un montón y con los que nos reímos más aún de lo que podía imaginar.

Nos encantan los teatros de sombras, y la verdad es que normalmente nos apañamos con una lamparilla de noche y unas marionetas de cartulina como hicimos en Halloween, pero para la visita del cole decidí rizar un poco el rizo y darle una vuelta a ésa Caja De Luz que teníamos en mente desde hacía meses. El interior de una caja de almacenaje de plástico se forró de cartulina negra y dentro pusimos las luces de una cadeneta de Navidad.

La tapa necesita mejoras, pero de momento disfrutamos de ella tal y como está, a la espera de un metacrilato gordito y decente.

Cartulina, celofán de colores, tijeras, pegamento, cúter, unas ideas que vi aquí y aquí y modifiqué a mi gusto porque aunque la idea la tenía, lo dejé todo para el último momento y no podía entretenerme haciendo virguerías.

Después de cortar y pegar tenemos nuestra historia.

Mamá manda a caperucita a casa de la abuelita, y ésta conoce al lobo.

El lobo va por el camino más rápido y se come a la abuelita. Luego llegará también caperucita,  pero el cazador las salvará a ambas.

El lobo con la tripa llena de piedras tiene sed… ¡Y se cae al lago!

Disftuté un montón recortando, montando, pensando cada parte, y por supuesto luego, en el pre estreno de la gran función en el salón de casa.

Un teatro de sombras es entretenido de hacer, lo difícil tal vez es poner bien dramáticas las voces delante de catorce caritas expectantes, pero el resultado son muchas risas y un montón de ojitos sorprendidos y felices.

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Vamos al cine: #RichardLaCigüeña

Para el día de la madre tenía muchos planes chulos.

Aunque luego el día se torció y terminamos cenando un Menú del Chino y con la niña más mimosa que nunca, pero con su padre, que a mi parece que no me quería ni ver.

Lo que sí salió bien fue el primer plan del día, viajar en autobús y luego en tren. Si hay que viajar se hace a lo grande, imaginad ¡casi montamos también en globo! Porque teníamos el tiempo justo que si no…

Nos llevamos a la abuela al cine para pasar una mañana de chicas y la verdad es que las dos salieron encantadas. Fue el momento top del día.

Richard La Cigüeña es una película de animación muy chula. Me gustó el detalle que tiene cada fotograma y lo bien representado que está el mundo que rodea a Richard. Así, sin meterme mucho en la historia, os puedo contar que hay guiños para los más mayores en el diálogo, como por ejemplo unas palomas que están siempre en línea tratando de ser trending pájaro. También hay depredadores, persecuciones, la aventura y los peligros a los que se enfrenta cada Cigüeña al viajar a África con el cambio de estación y, por supuesto, lo importante que es la amistad.

El estreno es éste fin de semana, si os animáis a verla contadme qué os ha parecido. Éso sí, ronda los 90 minutos así que mejor para peques de tres años en adelante para que aguanten bien.

CARTA DE UNA MAMÁ

Últimamente tengo la sensación de que no disfrutamos tanto juntas. Tú me gruñes más y yo te gruño también porque nuestro humor se contagia de una a otra sin darnos cuenta en una extraña y negativa simbiosis.

Tampoco me necesitas tanto como antes. Solías perseguirme a todas partes, pero ahora me doy cuenta de que muchas veces te quedas jugando sola mientras yo hago la casa y que desconecto totalmente del mundo ¡Casi podría decir que me olvido de ti por el poco ruido que haces! Pero no, vuelvo y te espio. Y me encantaría quedarme y jugar, pero ambas necesitamos nuestro espacio, y la casa necesita que la limpie.

El viernes pasado tuve de nuevo la suerte de poder ir a tu escuela a leer un cuento para ti y tus amigos. ¡Cómo habéis crecido! Pero en el fondo sois igual de tiernos y de bonitos, aunque un poco más salvajes y listitos.

Ésta vez me centré en ti, en jugar contigo, en buscarte, en que tú formaras parte de mi historia. Sé que te gustó y que te sentiste importante porque tu mamá hacía magia ¡Convertía los limones y las naranjas en ratones!

Mil gracias a ésa Señorita tan maravillosa que tienes por dejarme participar.

James Arthur – Say You Won’t Let Go

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Soy una lorzas.

Sí, lo soy. Soy una lorzas.

Están por aquí, por allí… y con la llegada del calor, algo que no era tan evidente por los abrigos y jerseys gordos, ahora me delata. Y he tenido que bucar mis pantalones viejos de gorda porque he reventado los nuevos de mami-entradita-en-carnes.

Casi me da verguenza verme en el espejo porque parezco embarazada (me miro de reojo por si éso estilizara). Además la gente me empieza a mirar con ternura, casi espectantes. Todavía nadie ha tenido a bien (¡Gracias a todo lo Divino!) preguntarme de cuantos meses estoy, lo que se teme y agradece a partes iguales.

Pero no, no hay manera, señores, señoras.

¡NO ESTOY EMBARAZADA!

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